En su obra Gabriel García Márquez nos plantea una gran metáfora para describir un contexto muy latinoamericano en cuanto a la sociedad, costumbres, las relaciones humanas, los conflictos, las formas de resolver los problemas, etc.
Por otra parte nos presenta la lucha de dos bandos por el poder. Primero se lucha por ideales y luego aparecen supuestos nuevos intereses. Los ideales se reemplazan por la ambición y por el deseo.
Entre sus personajes principales se encuentra Aureliano Buendía, que se conoce como un hombre decidido, pensativo y luchador. Se encierra en sí mismo, prefiere la soledad y disfruta de ella. Pareciera terco en lo que cree y piensa. Posee principios que no los tranza bajo ningún punto de vista.
Otro actor principal es José Arcadio Buendía, que representa al hombre fuerte e inventor. Posee una fuerza muy grande, aunque a veces se deja llevar por los impulsos y tiene un espíritu muy aventurero.
La historia en general relata las vivencias de la familia “Buendía” y se desarrolla en el pueblo Macondo. El lugar posee características de lo mágico, donde todo es posible, donde hay muchos mitos y se mezcla la realidad con la ficción.
Actualmente el fútbol chileno festeja sus 100 años, pero con sensaciones bastante encontradas. Hay felicidad por el gran crecimiento alcanzado en el último tiempo, pero a la vez tristeza por la partida de actores iconos de la última etapa.
Marcelo Bielsa ha sido una especie de Aureliano Buendía, siendo un técnico muy reflexivo e introvertido en su trabajo. Decide partir por sus intranzables principios.
Por otra parte Harold ha sido José Arcadio Buendía en cuanto a crear, inventar un proyecto y ser capaz de partir casi desde cero. Al igual que el personaje de García Márquez, Mayne Nicholls se dejó llevar en algún momento por impulsos personales y creyó que la elección estaba ganada.
La lucha de dos bandos está clara. Nos encontramos con una lista oficialista y otra opositora que no pudieron encontrar un consenso a partir de poseer ideales diferentes.
Macondo representa la ANFP, ya que obedece a todo un contexto y normas que van a regular el fútbol local. En la vida real se propuso renombrar a la ciudad Aracataca (lugar natal de García Márquez) como Macondo, lo cual finalmente no prosperó. La ANFP pudo ser dividida con una nueva área denominada federación, pero tampoco se pudo.
Los 100 años del fútbol chileno tienen una historia muy rica, no solamente son estos exitosos 4 años. Hay momentos de grandes triunfos y otros de sufridas derrotas, se mezcla lo mágico con lo real, lo posible con lo imposible.
A su vez han sido 100 años de soledad cuando los resultados no se dan, han sido 100 años de soledad cuando las arcas de la ANFP estaban vacías. Hoy nos encontramos con millonarios recursos económicos, aumentándose en casi cinco veces más el patrimonio existente y eso llama, atrae a una multitud. Aparecen nuevos actores en esta obra. Nuevos intereses.
Hoy se inicia otra era y puede ocurrir de todo. Lo nuevo implica una oportunidad pero a la vez también un riesgo y esa es la incertidumbre del hincha, del aficionado. Hay temor a despertar de lo irreal y onírico.
El mensaje final de la obra nos señala lo siguiente: Todos tenemos un destino, pero tal vez sea bueno no saberlo y comenzar a realizar algo bueno sin dejarse llevar por pasiones del momento. Es por ello que Macondo nos plantea más que un lugar físico. Obedece a los sueños de los personajes y esa es la principal tarea para los nuevos administradores del fútbol…Lograr re encantar al pueblo.
Fútbol Hay Uno Solo
Columna de Opinión Profesional
viernes, 19 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
"Harold, Bielsa y Churchill"
Winston Churchill vivió una historia muy particular. Aún no terminaba la guerra mundial cuando los británicos efectuaron elecciones parlamentarias en julio de 1945. El resultado dejó asombrado a muchos ya que Churchill fue derrotado junto a su partido.
Lo insólito de la situación fue que el líder saliente había llegado en un momento de gran dificultad para su país. Se insertó en un mal momento y debió enfrentar grandes cuentas pendientes por anteriores gestiones.
Ganó la guerra, salió victorioso e hizo volver la tranquilidad. Ahora el problema no era grave pero empezó a crecer el apetito de poder estar aún mejor. Se argumentó en su contra haber pasado gran parte del tiempo fuera del país dirigiendo el conflicto.
Churchill fue capaz de tomar un “fierro caliente” cuando nadie quería hacerlo. Una vez que ya lo había enfriado se le dio la espalda. El tiempo le dio la razón y fue uno de los personajes británicos más importantes del siglo XX.
Mayne-Nicholls ha vivenciado algo similar. Asumió el cuidado de un enfermo y lo sanó. Las formas pueden gustarnos o no, pero la estructura de fondo que se ha ejecutado es innegable. Es cierto que existieron errores, pero en mucha menor proporción a las virtudes; por lo cual el pronóstico era bastante favorable.
Al perder las elecciones Churchill, asumió un nuevo líder. Debió comenzar todo de cero, al igual que en la ANFP. Los británicos recién ahí tomaron la importancia de tener una base segura ante la incertidumbre de lo nuevo. Tal vez por eso arrastran tanta formalidad en su actual idiosincrasia.
No se mejoró y la ambición fue un arma de doble filo. Se fue por todo y se terminó casi sin nada. Finalmente, seis años después, en 1951 se va en busca de Churchill nuevamente. Se repite la historia. La condición del paciente había empeorado y nuevamente se necesitaba una solución.
Los británicos fueron capaces de reconocer la necesidad de mirar el futuro y no solo el presente. Chruchill fue valorado más en su partida que en su mandato. Posteriormente volvió a asumir en gloria y majestad.
Esperemos que al fútbol chileno esta situación no le cueste demasiado caro y no existan arrepentimientos. A diferencia de Churchill, Bielsa y Harold ya pueden estar demasiado lejos.
Lo insólito de la situación fue que el líder saliente había llegado en un momento de gran dificultad para su país. Se insertó en un mal momento y debió enfrentar grandes cuentas pendientes por anteriores gestiones.
Ganó la guerra, salió victorioso e hizo volver la tranquilidad. Ahora el problema no era grave pero empezó a crecer el apetito de poder estar aún mejor. Se argumentó en su contra haber pasado gran parte del tiempo fuera del país dirigiendo el conflicto.
Churchill fue capaz de tomar un “fierro caliente” cuando nadie quería hacerlo. Una vez que ya lo había enfriado se le dio la espalda. El tiempo le dio la razón y fue uno de los personajes británicos más importantes del siglo XX.
Mayne-Nicholls ha vivenciado algo similar. Asumió el cuidado de un enfermo y lo sanó. Las formas pueden gustarnos o no, pero la estructura de fondo que se ha ejecutado es innegable. Es cierto que existieron errores, pero en mucha menor proporción a las virtudes; por lo cual el pronóstico era bastante favorable.
Al perder las elecciones Churchill, asumió un nuevo líder. Debió comenzar todo de cero, al igual que en la ANFP. Los británicos recién ahí tomaron la importancia de tener una base segura ante la incertidumbre de lo nuevo. Tal vez por eso arrastran tanta formalidad en su actual idiosincrasia.
No se mejoró y la ambición fue un arma de doble filo. Se fue por todo y se terminó casi sin nada. Finalmente, seis años después, en 1951 se va en busca de Churchill nuevamente. Se repite la historia. La condición del paciente había empeorado y nuevamente se necesitaba una solución.
Los británicos fueron capaces de reconocer la necesidad de mirar el futuro y no solo el presente. Chruchill fue valorado más en su partida que en su mandato. Posteriormente volvió a asumir en gloria y majestad.
Esperemos que al fútbol chileno esta situación no le cueste demasiado caro y no existan arrepentimientos. A diferencia de Churchill, Bielsa y Harold ya pueden estar demasiado lejos.
viernes, 29 de octubre de 2010
"Con una pala y un sombrero"
Es indudable que los principales protagonistas de todo lo logrado por Unión San Felipe son sus jugadores y cuerpo técnico.
Hay un grupo principalmente joven de futbolistas con ganas de sacrificio y sobre todo condiciones. El entrenador, Basay, ha sabido utilizar un esquema de acuerdo a lo que posee. Además tiene una virtud fundamental en el éxito: Convencer a los jugadores.
Revisemos aspectos un tanto más invisibles pero que son igualmente valorables.
En primer lugar San Felipe ha utilizado una receta simple y aterrizada a su realidad. No cambió su esencia luego de ascender de la B a primera. No contrató grandes cantidades de jugadores. Trajo pocas incorporaciones, priorizando calidad por sobre cantidad y mantuvo una base.
Todo lo contrario efectuó San Luis de Quillota, quien fue extremista en sus decisiones. En un primer semestre no contrató casi nada e incluso dejó partir algunos jugadores. En el segundo semestre, ya desesperado, renovó la totalidad del plantel y elevó casi en 4 veces el presupuesto de su planilla. Hoy marcha colista.
Hay un caso emblemático en San Felipe. El del portero Lucas Giovini. Fue un símbolo en el ascenso 2009, incluso ganando la Copa Chile. No aceptó las condiciones del club y debió partir. La dirigencia tenía una postura muy clara, basando todas sus acciones bajo el principio que la institución no se podía endeudar por ninguna individualidad. La relación se cerró en buenos términos.
Otro gran mérito ha sido el trabajo de los preparadores físicos del equipo: Gastón Lloveras y Víctor Parraguez. Han implementado una nueva modalidad: Trabajos diferenciados de acuerdo a las funciones de los jugadores. Los defensas, mediocampistas y delanteros se entrenan de manera separada, con programas especialmente acondicionados para las necesidades de su juego.
Dicho principio es una nueva forma de trabajar. Los días netamente físicos (generalmente los martes o miércoles) es probable que ni siquiera se “topen” algunos jugadores. Se plantea que se requiere una base común para todos, pero también se reconoce la existencia de dar diferentes énfasis a cada uno.
Por ejemplo; el grupo de delanteros trabaja con mayor frecuencia la explosividad y velocidad. Los mediocampistas reciben un entrenamiento focalizado en cuanto a resistencia, cambios de ritmo y capacidad aeróbica. Los defensas por su parte se centran en el principio de la anticipación, time in, etc. Se ha trabajado con poco, pero a partir de la especialización.
De manera cercana podemos visualizar cuerpos técnicos millonarios, donde los lesionados son el pan de cada día y en instancias o competencias cumbres. En San Felipe los resentidos han sido muy pocos, casi nulos. Es un aspecto vital en un plantel reducido.
Se podrá cuestionar que la incursión internacional no terminó de buena forma. El equipo logró su objetivo general, el de avanzar de ronda. Lo hizo con el material que contaba, con una pala y un sombrero. Otros, con un arado y un tractor terminaron en quejas y escusas.
Tal vez la inexperiencia no permitió una mayor ambición. Pagó noviciado. No olvidemos que San Felipe fue eliminado por diferencia de gol, no por puntos, contra un grande de jerarquía en Sudamérica.
Más importante que cuestionar la eliminación de los aconcagüinos considero que lo es pensar en el nuevo desafío que les planteó esta experiencia: mantenerse…que es la tarea más difícil en el fútbol.
Hay un grupo principalmente joven de futbolistas con ganas de sacrificio y sobre todo condiciones. El entrenador, Basay, ha sabido utilizar un esquema de acuerdo a lo que posee. Además tiene una virtud fundamental en el éxito: Convencer a los jugadores.
Revisemos aspectos un tanto más invisibles pero que son igualmente valorables.
En primer lugar San Felipe ha utilizado una receta simple y aterrizada a su realidad. No cambió su esencia luego de ascender de la B a primera. No contrató grandes cantidades de jugadores. Trajo pocas incorporaciones, priorizando calidad por sobre cantidad y mantuvo una base.
Todo lo contrario efectuó San Luis de Quillota, quien fue extremista en sus decisiones. En un primer semestre no contrató casi nada e incluso dejó partir algunos jugadores. En el segundo semestre, ya desesperado, renovó la totalidad del plantel y elevó casi en 4 veces el presupuesto de su planilla. Hoy marcha colista.
Hay un caso emblemático en San Felipe. El del portero Lucas Giovini. Fue un símbolo en el ascenso 2009, incluso ganando la Copa Chile. No aceptó las condiciones del club y debió partir. La dirigencia tenía una postura muy clara, basando todas sus acciones bajo el principio que la institución no se podía endeudar por ninguna individualidad. La relación se cerró en buenos términos.
Otro gran mérito ha sido el trabajo de los preparadores físicos del equipo: Gastón Lloveras y Víctor Parraguez. Han implementado una nueva modalidad: Trabajos diferenciados de acuerdo a las funciones de los jugadores. Los defensas, mediocampistas y delanteros se entrenan de manera separada, con programas especialmente acondicionados para las necesidades de su juego.
Dicho principio es una nueva forma de trabajar. Los días netamente físicos (generalmente los martes o miércoles) es probable que ni siquiera se “topen” algunos jugadores. Se plantea que se requiere una base común para todos, pero también se reconoce la existencia de dar diferentes énfasis a cada uno.
Por ejemplo; el grupo de delanteros trabaja con mayor frecuencia la explosividad y velocidad. Los mediocampistas reciben un entrenamiento focalizado en cuanto a resistencia, cambios de ritmo y capacidad aeróbica. Los defensas por su parte se centran en el principio de la anticipación, time in, etc. Se ha trabajado con poco, pero a partir de la especialización.
De manera cercana podemos visualizar cuerpos técnicos millonarios, donde los lesionados son el pan de cada día y en instancias o competencias cumbres. En San Felipe los resentidos han sido muy pocos, casi nulos. Es un aspecto vital en un plantel reducido.
Se podrá cuestionar que la incursión internacional no terminó de buena forma. El equipo logró su objetivo general, el de avanzar de ronda. Lo hizo con el material que contaba, con una pala y un sombrero. Otros, con un arado y un tractor terminaron en quejas y escusas.
Tal vez la inexperiencia no permitió una mayor ambición. Pagó noviciado. No olvidemos que San Felipe fue eliminado por diferencia de gol, no por puntos, contra un grande de jerarquía en Sudamérica.
Más importante que cuestionar la eliminación de los aconcagüinos considero que lo es pensar en el nuevo desafío que les planteó esta experiencia: mantenerse…que es la tarea más difícil en el fútbol.
viernes, 22 de octubre de 2010
"Doping: castigar o rehabilitar"
El problema del doping en el fútbol no es nuevo y difícilmente dejará de ocurrir. Principalmente hay una forma tradicional de abordar el problema, mediante una visión orientada al castigo. Actualmente se ha especulado con el desarrollo de una propuesta a futuro orientada netamente en la rehabilitación.
El modelo tradicional plantea que el doping es un hecho negativo y repudiable, por lo que el deportista no debe practicar la actividad profesional bajo ninguna circunstancia. Se concibe al jugador como un mal ejemplo para los jóvenes por lo cual debe recibir un castigo.
Se visualiza el deporte como un encuentro con lo natural, es decir con las propias potencialidades y limitaciones de nuestra naturaleza humana. Lo natural se opone a lo artificial. En dicho sentido, el doping es un artificio.
En el castigo el futbolista deja de pertenecer automáticamente a una institución y generalmente no recibe un tratamiento destinado a la adicción como una enfermedad. No se explora en las cusas de el porqué se ha presentado dicho consumo. Se ataca el síntoma.
El planteamiento principal es establecer explícitamente el hecho de condenar dichas prácticas. El futbolista queda solo y una vez que cumple con el tiempo de sanción, difícilmente vuelve a jugar a nivel profesional. Abandona la actividad.
El mensaje es retirar al mal elemento para evitar el contagio. Hay que sacarlo del medio. Se actúa de manera similar al refrán popular donde una manzana podrida puede podrir al resto.
Actualmente se está desarrollando una futura escuela, con una nueva forma de tratar el doping deportivo. Esta tiene que ver con el hecho de dar un mayor énfasis a la rehabilitación por sobre el castigo.
Aún sin poseer una estructura clara ni formar parte de lo oficial (la FIFA recién se encuentra estudiando su viabilidad) se desean plantear ciertos cambios de criterios entre los cuales destacan:
El castigo es una medida sancionadora que solamente reprime la conducta indeseada pero no enseña una conducta alternativa (condición deseada).
2. Una sanción ejemplar es aquella que establece un precedente observable, por lo cual impedir jugar al futbolista invita a “olvidar” el problema ocurrido por parte del medio y de los nuevos jugadores.
3. Es erróneo pensar que rehabilitar se relaciona con el hecho de no recibir una sanción. De dar impunidad.
4. Se propone aplicar lo que se denomina “castigo positivo”. La multa para el futbolista pasa a ser la obligatoriedad de tratamiento especializado, dentro de otras tipificaciones que actúan como requisitos para su reinserción.
5. A nivel deportivo se plantea descender al jugador de categoría. De primera división a segunda por ejemplo. Pérdida de la opción de selección, etc. Dicha medida establece un precedente permanente e invita a que futbolistas emergentes tomen real conciencia sobre problema.
El caso del jugador sancionado por doping siempre estará presente. Por otra parte implica resignar una importante parte económica. Algunos plantean la opción de la donación de parte de sus ingresos al fútbol formativo.
6. Se busca preservar al futbolista como deportista, apelando a su valor como ser humano. El mayor riesgo de abandonar la actividad es caer en un consumo problemático, agravando el cuadro original.
7. El castigo positivo evita rotular, estigmatizar al futbolista. Busca trabajar bajo el principio de “modelado deportivo” donde los pares son capaces de aprender a partir de las vivencias (errores en este caso) de sus colegas de profesión.
Dichos planteamientos se complementan con la idea de instaurar charlas preventivas desde las series menores, informando al jugador, educándolo al respecto. Aquí hay otra instancia donde el jugador sancionado puede cumplir su multa, traspasando un testimonio.
Por otra parte parece necesario lograr diferenciar entre las sustancias que no incrementan el rendimiento y las que sí lo hacen. No son un indicador menor sobre el nivel de doping, por lo que deberían ser evaluadas o sancionadas de manera diferente.
Otro aspecto se refiere a que el futbolista, como todo deportista, se encuentra entrenado para tener una conducta orientada a logros en el corto plazo, por lo cual un periodo de inactividad prolongada no representaría una motivación para rehabilitarse y enfrentar el problema.
De esta forma quedan planteadas dos maneras diferentes de abordar una misma situación. El debate es delicado ya que hay factores reglamentarios involucrados. También implica una filosofía subjetiva del deporte.
Difícilmente nos pondremos de acuerdo. Finalmente la pregunta será descifrar que paradigma nos aporta una solución orientada en el largo plazo, en resolver las causas, en crear cultura deportiva. Marcelo Bielsa ya se refirió al tema señalando: “No hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro”.
El modelo tradicional plantea que el doping es un hecho negativo y repudiable, por lo que el deportista no debe practicar la actividad profesional bajo ninguna circunstancia. Se concibe al jugador como un mal ejemplo para los jóvenes por lo cual debe recibir un castigo.
Se visualiza el deporte como un encuentro con lo natural, es decir con las propias potencialidades y limitaciones de nuestra naturaleza humana. Lo natural se opone a lo artificial. En dicho sentido, el doping es un artificio.
En el castigo el futbolista deja de pertenecer automáticamente a una institución y generalmente no recibe un tratamiento destinado a la adicción como una enfermedad. No se explora en las cusas de el porqué se ha presentado dicho consumo. Se ataca el síntoma.
El planteamiento principal es establecer explícitamente el hecho de condenar dichas prácticas. El futbolista queda solo y una vez que cumple con el tiempo de sanción, difícilmente vuelve a jugar a nivel profesional. Abandona la actividad.
El mensaje es retirar al mal elemento para evitar el contagio. Hay que sacarlo del medio. Se actúa de manera similar al refrán popular donde una manzana podrida puede podrir al resto.
Actualmente se está desarrollando una futura escuela, con una nueva forma de tratar el doping deportivo. Esta tiene que ver con el hecho de dar un mayor énfasis a la rehabilitación por sobre el castigo.
Aún sin poseer una estructura clara ni formar parte de lo oficial (la FIFA recién se encuentra estudiando su viabilidad) se desean plantear ciertos cambios de criterios entre los cuales destacan:
El castigo es una medida sancionadora que solamente reprime la conducta indeseada pero no enseña una conducta alternativa (condición deseada).
2. Una sanción ejemplar es aquella que establece un precedente observable, por lo cual impedir jugar al futbolista invita a “olvidar” el problema ocurrido por parte del medio y de los nuevos jugadores.
3. Es erróneo pensar que rehabilitar se relaciona con el hecho de no recibir una sanción. De dar impunidad.
4. Se propone aplicar lo que se denomina “castigo positivo”. La multa para el futbolista pasa a ser la obligatoriedad de tratamiento especializado, dentro de otras tipificaciones que actúan como requisitos para su reinserción.
5. A nivel deportivo se plantea descender al jugador de categoría. De primera división a segunda por ejemplo. Pérdida de la opción de selección, etc. Dicha medida establece un precedente permanente e invita a que futbolistas emergentes tomen real conciencia sobre problema.
El caso del jugador sancionado por doping siempre estará presente. Por otra parte implica resignar una importante parte económica. Algunos plantean la opción de la donación de parte de sus ingresos al fútbol formativo.
6. Se busca preservar al futbolista como deportista, apelando a su valor como ser humano. El mayor riesgo de abandonar la actividad es caer en un consumo problemático, agravando el cuadro original.
7. El castigo positivo evita rotular, estigmatizar al futbolista. Busca trabajar bajo el principio de “modelado deportivo” donde los pares son capaces de aprender a partir de las vivencias (errores en este caso) de sus colegas de profesión.
Dichos planteamientos se complementan con la idea de instaurar charlas preventivas desde las series menores, informando al jugador, educándolo al respecto. Aquí hay otra instancia donde el jugador sancionado puede cumplir su multa, traspasando un testimonio.
Por otra parte parece necesario lograr diferenciar entre las sustancias que no incrementan el rendimiento y las que sí lo hacen. No son un indicador menor sobre el nivel de doping, por lo que deberían ser evaluadas o sancionadas de manera diferente.
Otro aspecto se refiere a que el futbolista, como todo deportista, se encuentra entrenado para tener una conducta orientada a logros en el corto plazo, por lo cual un periodo de inactividad prolongada no representaría una motivación para rehabilitarse y enfrentar el problema.
De esta forma quedan planteadas dos maneras diferentes de abordar una misma situación. El debate es delicado ya que hay factores reglamentarios involucrados. También implica una filosofía subjetiva del deporte.
Difícilmente nos pondremos de acuerdo. Finalmente la pregunta será descifrar que paradigma nos aporta una solución orientada en el largo plazo, en resolver las causas, en crear cultura deportiva. Marcelo Bielsa ya se refirió al tema señalando: “No hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro”.
viernes, 15 de octubre de 2010
"Palabras más, palabras menos"
El fútbol es simple, nosotros somos los que lo complicamos. Es una de las primeras frases que escuché a un entrenador en las inferiores. Lo complicamos cuando no somos capaces de aplicar el denominado A B C.
Cuando nos parece difícil el fútbol, es cuando empiezan a aparecer las palabras. Una de las cosas en las que no se siente cómodo el jugador es cuando hay un exceso de discurso.
Actualmente en lo que rodea a la selección hemos sido testigo de interminables especulaciones que se explican debido a la falta de claridad con los últimos acontecimientos ocurridos.
Finalmente es el futbolista el que paga, viendo dañada su tranquilidad ya que se acude a él para obtener información y se ve expuesto a una situación incómoda.
Esta vez no es la prensa ni los hinchas los culpables, si no que la forma de utilizar el famoso silencio stampa y de trabajar casi con formulas secretas. Difícilmente se puedan inventar cosas nuevas en el fútbol. Hay variantes, cambios de esquemas, jugadas de laboratorio, pizarra, pero todo dentro de una estructura conocida.
Constantemente caemos en extremos. O en no comunicar nada, o en exponerse más de la cuenta, donde finalmente no se respetan los límites de lo profesional de un jugador. La idea es alcanzar el equilibrio. Un futbolista sobre expuesto difícilmente pueda verse focalizado en su tarea principal: rendir alto.
También lo podemos apreciar en el torneo local. Se habla más de lo que dijo aquel, de lo que le respondieron, de la crisis, de la guerra de declaraciones, polémicas entre los entrenadores, etc.
Desde adentro, al futbolista se le forma con la filosofía de “hablar en la cancha”. Que el bajo perfil es bueno porque te saca la presión y te ayuda a mantener el foco y los pies en la tierra.
Ahora nunca es malo hablar de la pelota, de lo netamente deportivo. El problema es que ahora estamos conversando más de lo periférico, cayendo en nimiedades muchas veces. Eso es un tema y responsabilidad de todos. Si se habla de algo es porque se consume.
En lo que resta del torneo es de esperar que de una vez por todas nos dediquemos a jugar, cada uno desde su rol, a fin de cuentas el resto son palabras más…palabras menos.
Cuando nos parece difícil el fútbol, es cuando empiezan a aparecer las palabras. Una de las cosas en las que no se siente cómodo el jugador es cuando hay un exceso de discurso.
Actualmente en lo que rodea a la selección hemos sido testigo de interminables especulaciones que se explican debido a la falta de claridad con los últimos acontecimientos ocurridos.
Finalmente es el futbolista el que paga, viendo dañada su tranquilidad ya que se acude a él para obtener información y se ve expuesto a una situación incómoda.
Esta vez no es la prensa ni los hinchas los culpables, si no que la forma de utilizar el famoso silencio stampa y de trabajar casi con formulas secretas. Difícilmente se puedan inventar cosas nuevas en el fútbol. Hay variantes, cambios de esquemas, jugadas de laboratorio, pizarra, pero todo dentro de una estructura conocida.
Constantemente caemos en extremos. O en no comunicar nada, o en exponerse más de la cuenta, donde finalmente no se respetan los límites de lo profesional de un jugador. La idea es alcanzar el equilibrio. Un futbolista sobre expuesto difícilmente pueda verse focalizado en su tarea principal: rendir alto.
También lo podemos apreciar en el torneo local. Se habla más de lo que dijo aquel, de lo que le respondieron, de la crisis, de la guerra de declaraciones, polémicas entre los entrenadores, etc.
Desde adentro, al futbolista se le forma con la filosofía de “hablar en la cancha”. Que el bajo perfil es bueno porque te saca la presión y te ayuda a mantener el foco y los pies en la tierra.
Ahora nunca es malo hablar de la pelota, de lo netamente deportivo. El problema es que ahora estamos conversando más de lo periférico, cayendo en nimiedades muchas veces. Eso es un tema y responsabilidad de todos. Si se habla de algo es porque se consume.
En lo que resta del torneo es de esperar que de una vez por todas nos dediquemos a jugar, cada uno desde su rol, a fin de cuentas el resto son palabras más…palabras menos.
viernes, 8 de octubre de 2010
"¿Quién quiere ser campeón?"
Los tres primeros lugares de la tabla son ocupados por equipos que por diferentes motivos no han logrado consolidar un patrón o identidad de juego.
Las razones son diversas: Plantel en proceso de adaptación tras la inclusión de nuevos elementos, llegada de un nuevo entrenador y asimilación de la propuesta, venta de figuras claves, conocimiento del plantel y perfeccionar la elección de jugadores por cada puesto, etc.
El final de torneo tendrá un ingrediente que invitará a la confusión sobre su real calidad. Las últimas fechas serán bastante disputadas entre los aspirantes a la copa, sin embargo dicho factor se explicará más por la emotividad que por un alza de rendimiento. Algo similar ocurrirá en la parte baja de la tabla.
No debemos olvidar que la modalidad de campeonato empleada no ha sido un proceso estudiado, si no que más bien una adaptación, una medida de emergencia producto de la para sufrida por el terremoto de febrero. Los aciertos del tipo de torneo representan la decisión de adecuadas medidas reactivas. De igual manera es valorable.
De todas formas no se puede desconocer ciertos aspectos. Aún falta por mejorar en cuanto a lo homogéneo del nivel deportivo de los clubes. Actualmente la diferencia entre el primero y el octavo es de 24 puntos. Es una distancia muy grande más allá de lo numérico.
Una liga competitiva, donde exista una mayor cantidad de aspirantes al título, buscará tarde o temprano elevar la exigencia deportiva de cada club.
Ahora el desafío será para la federación y los presidentes de los clubes, ya que serán ellos quienes deban llegar a una solución importante: determinar el tipo de campeonato a jugarse el 2011. Esperemos que la propuesta sepa equiparar el plano deportivo con el económico. Ya como lección desagradable se puede tomar lo ocurrido con el torneo de la B.
El presente torneo ha sido largo, como los antiguos, y pareciera preguntarse hoy ¿quién quiere ser campeón? El que lo desee tendrá que dar un golpe, ganar partidos fuera de los cálculos, tener una racha, mostrar “hambre” de triunfo y marcar una diferencia de jerarquía en los clásicos. Hasta ahora eso no ha ocurrido y quien lo haga primero tendrá gran parte de la copa asegurada.
Al restar 8 fechas para el término del campeonato se puede pensar que el alza de algún equipo debería llegar en cualquier minuto, sin embargo no debería obedecer a una consolidación definitiva de un esquema (aún en desarrollo) si no que a un alza guiada por quien muestre mejores individualidades.
Las razones son diversas: Plantel en proceso de adaptación tras la inclusión de nuevos elementos, llegada de un nuevo entrenador y asimilación de la propuesta, venta de figuras claves, conocimiento del plantel y perfeccionar la elección de jugadores por cada puesto, etc.
El final de torneo tendrá un ingrediente que invitará a la confusión sobre su real calidad. Las últimas fechas serán bastante disputadas entre los aspirantes a la copa, sin embargo dicho factor se explicará más por la emotividad que por un alza de rendimiento. Algo similar ocurrirá en la parte baja de la tabla.
No debemos olvidar que la modalidad de campeonato empleada no ha sido un proceso estudiado, si no que más bien una adaptación, una medida de emergencia producto de la para sufrida por el terremoto de febrero. Los aciertos del tipo de torneo representan la decisión de adecuadas medidas reactivas. De igual manera es valorable.
De todas formas no se puede desconocer ciertos aspectos. Aún falta por mejorar en cuanto a lo homogéneo del nivel deportivo de los clubes. Actualmente la diferencia entre el primero y el octavo es de 24 puntos. Es una distancia muy grande más allá de lo numérico.
Una liga competitiva, donde exista una mayor cantidad de aspirantes al título, buscará tarde o temprano elevar la exigencia deportiva de cada club.
Ahora el desafío será para la federación y los presidentes de los clubes, ya que serán ellos quienes deban llegar a una solución importante: determinar el tipo de campeonato a jugarse el 2011. Esperemos que la propuesta sepa equiparar el plano deportivo con el económico. Ya como lección desagradable se puede tomar lo ocurrido con el torneo de la B.
El presente torneo ha sido largo, como los antiguos, y pareciera preguntarse hoy ¿quién quiere ser campeón? El que lo desee tendrá que dar un golpe, ganar partidos fuera de los cálculos, tener una racha, mostrar “hambre” de triunfo y marcar una diferencia de jerarquía en los clásicos. Hasta ahora eso no ha ocurrido y quien lo haga primero tendrá gran parte de la copa asegurada.
Al restar 8 fechas para el término del campeonato se puede pensar que el alza de algún equipo debería llegar en cualquier minuto, sin embargo no debería obedecer a una consolidación definitiva de un esquema (aún en desarrollo) si no que a un alza guiada por quien muestre mejores individualidades.
viernes, 1 de octubre de 2010
"Jugar de Local"
Tanto en primera como en la B son muchos los equipos que se enredan a la hora de jugar de local. Ha sido un fenómeno recurrente en el fútbol mundial últimamente, sin embargo no por ello se debe pensar que la localía no es un aspecto a favor de cada equipo.
El fútbol actual está implicando pensar más a la hora de actuar como dueño de casa en el sentido de: Dejar de lado la idea de resolver rápido los partidos, mantener un orden táctico cuando la visita se fortalece en el cero a cero, tener la convicción en un esquema y no improvisar ante la desesperación, tener ensayado un plan B, etc.
En algunos casos los locales terminan perdiendo los partidos por errores propios más que por virtudes del visitante, especialmente contra cuadros que son muy ordenados defensivamente. El reloj juga en contra cuando no se abre la cuenta y se comienza a asumir riesgos que finalmente facilitan la labor del rival.
Con esto no se quiere decir que el local no deba buscar el resultado cuando el marcador no se abre, pero ahora la exigencia será pensando el partido.
Por ejemplo, un local que ataca desordenado, muchas veces tiende a incluir una mayor cantidad de delanteros en sus cambios, cuando la falencia se encuentra en la elaboración. En la claridad. También ocurre el caso contrario, donde se generan innumerables centros sin poseer un referente de área y los cambios realizados ingresan a punteros que abren la cancha cuando el problema es de finiquito.
Para los entrenadores leer el partido es una tarea fundamental en la localía, ya que se posee una mayor responsabilidad en cuanto al resultado. Un jugador suplente también debe estar viviendo el partido ya que puede detectar las soluciones a intentar cuando ingrese. El suplente que entra “metido” en el desarrollo del partido tiene una buena ventaja; conocer el punto débil del rival. Conocer lo que su equipo está necesitando en el partido.
Cuando un local hace todo el gasto del partido no se puede entender que termine perdiendo el encuentro por un contragolpe donde la defensa está mal parada. Es un esfuerzo contradictorio. Claramente se deben asumir riesgos, pero no desde la ingenuidad.
En toda esta situación un punto de inflexión ha sido el paso al sistema de tres puntos para el ganador, ya que ya no basta con la “inglesa” de ganar de local y empatar como forastero. Los planteos como visitantes han entendido muy bien dicho mensaje, pero pareciera que hoy el local juega en primer lugar contra sí mismo.
Hacer respetar la localía es saber jugar los momentos de cada partido. Acelerar cuando se requiera y enfriar las acciones si es necesario. Si solamente se realiza una de ellas es probable que en algún minuto el equipo se vea descompensado y termine siendo predecible. El local se jacta como tal ya que posee una ventaja inicial en cuanto a llevar el trámite del partido hacia sus principales virtudes. Siempre será bueno ser local, ahora la tarea será saber jugar como tal.
El fútbol actual está implicando pensar más a la hora de actuar como dueño de casa en el sentido de: Dejar de lado la idea de resolver rápido los partidos, mantener un orden táctico cuando la visita se fortalece en el cero a cero, tener la convicción en un esquema y no improvisar ante la desesperación, tener ensayado un plan B, etc.
En algunos casos los locales terminan perdiendo los partidos por errores propios más que por virtudes del visitante, especialmente contra cuadros que son muy ordenados defensivamente. El reloj juga en contra cuando no se abre la cuenta y se comienza a asumir riesgos que finalmente facilitan la labor del rival.
Con esto no se quiere decir que el local no deba buscar el resultado cuando el marcador no se abre, pero ahora la exigencia será pensando el partido.
Por ejemplo, un local que ataca desordenado, muchas veces tiende a incluir una mayor cantidad de delanteros en sus cambios, cuando la falencia se encuentra en la elaboración. En la claridad. También ocurre el caso contrario, donde se generan innumerables centros sin poseer un referente de área y los cambios realizados ingresan a punteros que abren la cancha cuando el problema es de finiquito.
Para los entrenadores leer el partido es una tarea fundamental en la localía, ya que se posee una mayor responsabilidad en cuanto al resultado. Un jugador suplente también debe estar viviendo el partido ya que puede detectar las soluciones a intentar cuando ingrese. El suplente que entra “metido” en el desarrollo del partido tiene una buena ventaja; conocer el punto débil del rival. Conocer lo que su equipo está necesitando en el partido.
Cuando un local hace todo el gasto del partido no se puede entender que termine perdiendo el encuentro por un contragolpe donde la defensa está mal parada. Es un esfuerzo contradictorio. Claramente se deben asumir riesgos, pero no desde la ingenuidad.
En toda esta situación un punto de inflexión ha sido el paso al sistema de tres puntos para el ganador, ya que ya no basta con la “inglesa” de ganar de local y empatar como forastero. Los planteos como visitantes han entendido muy bien dicho mensaje, pero pareciera que hoy el local juega en primer lugar contra sí mismo.
Hacer respetar la localía es saber jugar los momentos de cada partido. Acelerar cuando se requiera y enfriar las acciones si es necesario. Si solamente se realiza una de ellas es probable que en algún minuto el equipo se vea descompensado y termine siendo predecible. El local se jacta como tal ya que posee una ventaja inicial en cuanto a llevar el trámite del partido hacia sus principales virtudes. Siempre será bueno ser local, ahora la tarea será saber jugar como tal.
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